Cit: "Está bien, pero ¿no suena un poco demasiado a... IA?"
Esta frase la he escuchado más veces de las que admitiré públicamente. Y lo curioso es que, tras la tercera ronda de revisiones, tenía razón.
Entre las tantas cosas de las que me ocupaba para este cliente estaba el blog. Contenidos que tienen que informar, posicionarse bien y, sobre todo, sonar como habla realmente la empresa. No como hablaría una herramienta que ha leído tres mil artículos sobre el tema y los ha mezclado con elegancia.
Por qué la IA en la creación de contenido es traidora (aunque no lo parezca)
Todo el mundo piensa que con la inteligencia artificial el contenido se genera en treinta segundos y queda listo para publicar. Falso, FALSÍSIMO. Los 3 motivos por los que el verdadero trabajo empieza después de que la IA haya escrito el primer borrador:
El tono de voz no se improvisa
La IA escribe bien, escribe rápido, pero escribe “en general”. El problema es que tu marca no habla “en general”, habla a su manera, con sus bromas, sus dudas, sus formas de decir las cosas. Encontrar esa voz dentro de un texto genérico requiere más edición que escritura desde cero.
El cliente involucrado es un editor, no un obstáculo
Cuando un cliente relee el contenido tres, cuatro, cinco veces y pregunta “¿pero nosotros hablamos así de verdad?”, no está ralentizando el trabajo. Está haciendo justo lo que hace falta: proteger su propia identidad de un lenguaje que de otro modo se volvería plano e intercambiable con el de cualquier otro que use el mismo prompt.
La homogeneidad es el verdadero riesgo
Si todos los contenidos de la web empiezan a parecerse porque están escritos con las mismas herramientas y las mismas instrucciones básicas, lo único que te distingue sigue siendo la voz específica de tu marca. Y esa, la IA por sí sola, no la conoce.
¿Entonces?
El contenido escrito con IA no es un problema. El contenido escrito con IA y publicado sin releerlo con ojo crítico, eso sí lo es.

